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martes, 10 de junio de 2014

Inseguridad a flor de piel

¿Quién no tuvo alguna vez en su vida la mala suerte de ser asaltado?, en los últimos años la delincuencia ha ido en aumento ya sea en sus distintas modalidades.

Esto se debe a causa del crecimiento económico  que está atravesando nuestro país, muchas de las personas ahora tiene mayor poder adquisitivo.

Pero es alarmante como estos delincuentes asaltan a sus víctimas sin ningún reparo de hacer daño hasta quitarles las vidas si no se dejan o intentan defenderse.

Como decía antes, esto se debe a la creciente mejora económica que en mayor parte no llega para todos los sectores porque estas personas sienten que no lo perciben, radican mayormente de lugares marginales, donde existe pobreza extrema y de familias disfuncionales.

Día a día se ven en la necesidad de hacerlo Porque lo denominan “su trabajo”, las penas ya están hechas ¿pero realmente se cumplen y se sancionan correctamente? Estos delincuentes no temen de ir a prisión ya que lo consideran como pasar unas cortas vacaciones. El gobierno debería de aplicar mano dura y no ser tan flexibles a la hora de sentenciar y aplicar las penas y es por eso que existe la corrupción y hace que sea posible que salgan más rápido y tengan beneficios penitenciarios.

De qué sirve que implantemos y reforcemos a la policía nacional si no cuentan con la capacitación adecuada para poder enfrentar la delincuencia ya que les cuesta aceptar que lo han puesto en jaque mate.

Es imposible que la delincuencia desaparezca en un 100% pero sí se puede controlar, al parecer la promesa  que realizó el presidente Ollanta Humala por 28 de Julio pasó por agua tibia o se le olvido.


La ciudadanía ya está cansada de sentirse inseguro, no es posible que no podríamos tranquilamente pasear sin tener que pensar o sentir ser asaltados, ante esta frustración, esperemos que no suceda que todas las personas en un futuro no muy lejano tendrán que portar un arma como medida de seguridad ya que sienten que nadie les ampara.

Alex Quispe.

domingo, 8 de junio de 2014

“Nuestros Padres de la Patria”

La falta de vergüenza se ha convertido en hábito dentro del congreso


Padre de la Patria es un término usado para rendir el mayor homenaje posible a una figura histórica, considerándolo como "padre", cuya biografía se convierte en fuente de inspiración patriótica o de la nación, al grado de identificarlo con ella.

Sin embargo, nuestros “Padres de la Patria”, término con el cual suelen denominar a los congresistas del Estado peruano, distan mucho de la definición mencionada en el párrafo anterior.

Hoy todo lo que sucede en el Congreso de la nación ya no sorprende a nadie. La gente ya se acostumbró a leer en los periódicos titulares como: “Congresista come pollo” o “Congresista lava pies”.

Esto no hace más que ratificar que el Congreso sea considerado un “circo de payasos”, término que se lo ha ganado de a poco aunque  ellos mismos lo nieguen.

El caso del congresista Michael Urtecho Medina es una prueba más de que en el Congreso es todo posible. El 10 de diciembre del 2013, se comprobó que el legislador cometió una larga lista de delitos como el quedarse con el sueldo de los trabajadores de su despacho, encargarle labores domésticas al personal del Congreso, apropiarse de una donación de 621 sillas de ruedas para discapacitados y emplear comprobantes de pago aparentemente falsos para que se le reembolse gastos por más de S/. 243.000.

Sucesos como este, son los que sobran en el Congreso. Recordemos por ejemplo, como a pocas semanas de que el actual gobierno del presidente Ollanta Humala Tasso asumiese el poder, se descubrió que el congresista Chehade habría usado su posición para influir en la policía en beneficio de un particular.

Luego saldrían a la luz pública los casos de Celia Anicama, recordada aún como la congresista “roba cable”, quien pirateaba señales de cable para revenderlas.

Así también encontramos a Eulogio Romero, el congresista “comeoro”, quien tendría vínculos con la minería ilegal. Poco después se descubriría que los congresistas Federico Pariona, Wilder Ruiz, Alejandro Yovera y Emiliano Apaza habrían mentido en sus hojas de vida.

También se harían públicos los casos de Néstor Valqui, quien fue vinculado con el proxenetismo, y de Walter Acha, quien fue acusado por su jefa de prensa de haberla violado.

Y así la lista continúa. Por supuesto, este tipo de escándalo no es único en este gobierno, pues, sucesos como estos sucedieron anteriormente, siendo algunos de los más recordados el caso de los congresistas “mata perro”, “roba luz”, “come pollo”, “lava pies” , “plancha camisas” y el caso de la ex congresista Nancy Obregón, acusada de tener vínculos con el narcotráfico y el terrorismo.

Con todo lo mencionado, lo que se busca y se espera es que el Estado peruano encuentre salidas que permitan “limpiar” el Congreso. Una de ellas sería realizar un cambio en la forma en que elegimos a nuestros congresistas, con la finalidad de que los electores tengan más información sobre los candidatos por los que votan y sobre el desempeño que tienen éstos, una vez asumida su labor.

Esto nos hace retroceder a las últimas elecciones donde los limeños eligieron a 35 congresistas de un total de 468 candidatos. Uno se puede poner a pensar en que con tantos candidatos, es muy difícil que los ciudadanos tengan la posibilidad de estar realmente informados sobre la trayectoria de la mayoría de los postulantes al Congreso del Perú.

Se tiene que realizar un cambio en la forma de elección de los congresistas que permita la presencia de menos postulantes, estableciendo una serie de requisitos que se deba de cumplir de manera tajante.

De este modo, sería más fácil para los votantes detectar durante el periodo de elecciones a los “roba cables”, “mataperros” o “come pollo”.

Visto de otro ángulo, los candidatos serían los principales interesados en investigar y denunciar cualquier conducta extraña de sus competidores.

Lo que se pide son acciones tomadas con responsabilidad teniendo en cuenta que para desterrar a casos como los de “roba luz” y “plancha camisa” de nuestro Congreso, se tiene que apostar por un sistema que haga saber a los políticos que sus electores y competidores los están viendo detenidamente con una lupa.


Mariel Montalvo.